
En Rubí hay más de mil quinientas naves repartidas entre Can Jardí, Rubí Sud, La Llana, Cova Solera, Can Rosés, Molí de la Bastida y Can Vallhonrat, y una parte importante de ellas está en régimen de alquiler.
Eso significa que aquí no solo cierran empresas: aquí se devuelven inmuebles constantemente, por traslado a una nave mayor, por concentración de actividad, por venta del negocio, por vencimiento del contrato o por liquidación. Y cada una de esas devoluciones tiene un momento crítico que casi nadie prepara: el día en que la propiedad entra a revisar.
Ese día no se mira si la nave está barrida. Se mira la solera donde estuvo anclada la maquinaria, se cuentan los taladros de las placas de racking, se comprueba si las instalaciones que montó el arrendatario siguen ahí o se han retirado según lo pactado, y se compara todo con lo que dice el contrato firmado años atrás.
De ese examen depende que se libere la garantía depositada, que en un arrendamiento industrial suele equivaler a varias mensualidades. Nuestro trabajo está construido alrededor de ese momento. Por eso lo primero que pedimos no es el plano ni los metros, sino la cláusula de devolución.
Vaciado de naves de alquiler en Rubí
En la cláusula de devolución está escrito si el inmueble debe entregarse en el estado inicial, si las mejoras del arrendatario —altillos, oficinas montadas dentro de la nave, mamparas, líneas de aire comprimido, extracción, cuadros secundarios, suelos técnicos— se consideran incorporadas o hay que retirarlas, y en qué condiciones se admite el pavimento.
Hemos visto las dos situaciones en el mismo polígono y con contratos redactados el mismo año, así que no damos nada por supuesto. Un vaciado planificado sin ese texto puede acabar retirando algo que el propietario quería conservar, con la reclamación correspondiente, o entregando la nave con los anclajes al aire y el foso abierto, con la fianza retenida hasta que alguien lo repare.
A partir de la lectura levantamos el inventario. Cada elemento de la nave recibe un destino: reventa industrial cuando la máquina o el rack tienen mercado de segunda mano, achatarrado con pesada documentada cuando es material férrico o no férrico sin uso, cesión autorizada cuando hay equipamiento aprovechable y el titular lo permite, y destrucción certificada cuando hay stock de marca, moldes, utillaje, documentación o equipos informáticos que no deben reaparecer en ningún sitio.
Ese inventario es lo que permite que el valor recuperado figure restado en la oferta desde el principio, en lugar de convertirse en una promesa vaga sobre lo que se descontará más adelante.
Vaciado industrial: alcance y límites
Conviene también decir qué no somos, porque en las búsquedas de este sector se mezcla todo. No vendemos ni alquilamos naves: las vaciamos para que puedas venderlas, alquilarlas o devolverlas. No somos chatarreros que pasan a llevarse el metal y dejan el resto. No somos la recogida municipal de voluminosos.
Y no hacemos mudanzas domésticas ni vaciados de trasteros. Lo que hacemos es preparar un inmueble industrial para que alguien lo acepte y firme, y documentarlo de forma que nadie tenga que discutirlo después. Puedes ver el detalle de cada fase o mirar en qué polígonos de Rubí y su entorno trabajamos.
Desmontaje de racking y máquina anclada
El encargo no termina cuando la nave se queda vacía, sino cuando alguien firma que la acepta. Eso obliga a trabajar al revés de como se hace habitualmente: primero el contrato y el inventario, después la ejecución, y al final el expediente que sostiene la entrega. Cada servicio de esta lista existe porque hay un punto concreto de esa revisión final que suele fallar.
Lectura de la cláusula de devolución
Antes de valorar pedimos el contrato. Ahí está escrito qué mejoras hay que retirar, en qué estado se admite la solera y hasta dónde llega tu obligación como arrendatario.
Inventario de activos por destino
Cada elemento recibe uno de cuatro destinos: reventa industrial, achatarrado con pesada, cesión autorizada o destrucción certificada. El valor recuperado se resta en la oferta, no después.
Desanclaje de maquinaria
Desconexión ordenada, corte y saneado de pernos, retirada de bancadas, vaciado y tapado de fosos y desmontaje de líneas de aire, extracción y cuadros secundarios.
Reposición de solera y taladros
Reparamos con mortero técnico el pavimento donde estuvieron los anclajes y sellamos los taladros. Es lo primero que revisa el propietario cuando entra a comprobar.
Desmontaje de racking y estanterías
Descarga, arriostrado y desmontaje por fases desde arriba, con revisión de largueros, puntales y placas para decidir si el material vale como segunda mano o va a pesada.
Retirada de stock, paletería y mobiliario
Producto terminado, materia prima, embalaje, palés, contenedores metálicos, mobiliario de oficina y equipamiento de vestuarios y comedor, clasificados antes de cargar.
Gestión de residuos con gestor autorizado
Salidas documentadas con sus códigos y sus justificantes, para que la trazabilidad no dependa de la palabra de nadie sino del papel que queda en tu expediente.
Peligrosos: identificados y derivados
Fibrocemento, aceites, taladrinas, disolventes, envases contaminados o gases de equipos de frío quedan fuera de nuestro alcance y van a empresa acreditada. Lo decimos en la oferta.
Acta de entrega y expediente
Reportaje fotográfico por zonas, documentación de residuo, certificados de destrucción cuando los hay y acta firmada que el propietario o el administrador concursal archiva tal cual.
Cuando el arrendamiento de una nave acaba, lo que está en juego no es solo el traslado: la fianza retenida al firmar suele equivaler a varias mensualidades y no se devuelve hasta que la propiedad da por buena la entrega.
Quién devuelve una nave en el Vallès
Los avisos que nos llegan del Vallès Occidental se parecen bastante entre sí: el taller que traslada la maquinaria y deja los anclajes cortados, el arrendamiento que vence con fecha y aval retenido, el almacén que tiene que decidir qué hace con seis alturas de racking, y la nave en concurso donde cada retirada necesita autorización y justificante.
El taller que traslada la maquinaria
La máquina se va a la nave nueva y en la vieja quedan bancadas, pernos cortados, un foso abierto y una acometida colgando. Lo que se factura después es reparar todo eso a contrarreloj.
El arrendamiento que vence en seis semanas
Hay fecha de entrega, hay aval retenido y hay una cláusula que nadie ha vuelto a leer desde que se firmó. El alcance del vaciado sale de ahí, no del volumen que se ve.
El almacén que devuelve el racking
Seis alturas montadas hace años, algunos puntales golpeados y placas oxidadas. Decidir qué se revende y qué se corta cambia el precio final más que ninguna otra partida.
La nave en concurso
El administrador necesita inventario firmado, autorización de cada retirada y justificantes con fecha. Sin ese orden documental, el vaciado complica el procedimiento en vez de cerrarlo.
Maquinaria, racking y stock que retiramos
Sacamos maquinaria anclada y sus bancadas, racking y estanterías, stock y materia prima, palés y embalaje, mobiliario de oficina, chatarra férrica y no férrica, cableado y cuadros secundarios y equipos informáticos. Cada corriente sale por su vía y con su documentación, y lo que exige acreditación específica se deriva.
Cobertura: naves de los polígonos de Rubí
Los polígonos de Rubí concentran más de mil quinientas naves de mecanizado, auxiliar de automoción, plástico y almacén de pyme, con una rotación de arrendamiento muy por encima de la media comarcal.
Opiniones de clientes industriales del Vallès
«Veníamos de pedir tres ofertas por metro cuadrado y ninguna hablaba de los anclajes. Ellos empezaron por ahí y por el contrato, y fue lo que acabó decidiendo.»
«Teníamos foso, puente grúa y dos máquinas sobre bancada. Nos explicaron el orden de desmontaje y cómo iba a quedar el suelo antes de empezar.»
«Lo que nos sirvió no fue la nave vacía, fue el expediente. Con las fotos y la documentación del residuo no hubo nada que discutir.»
«El racking se valoró módulo a módulo y una parte se revendió. Vimos el descuento en la oferta, no en una promesa por teléfono.»
«Necesitaba inventario firmado y justificantes con fecha para el juzgado. Trabajaron con esa lógica desde el primer día.»
«Me la devolvieron en condiciones de enseñarla a la semana siguiente. Eso, para quien tiene la nave parada, es dinero.»
«Veníamos de pedir tres ofertas por metro cuadrado y ninguna hablaba de los anclajes. Ellos empezaron por ahí y por el contrato, y fue lo que acabó decidiendo.»
«Teníamos foso, puente grúa y dos máquinas sobre bancada. Nos explicaron el orden de desmontaje y cómo iba a quedar el suelo antes de empezar.»
«Lo que nos sirvió no fue la nave vacía, fue el expediente. Con las fotos y la documentación del residuo no hubo nada que discutir.»
«El racking se valoró módulo a módulo y una parte se revendió. Vimos el descuento en la oferta, no en una promesa por teléfono.»
«Necesitaba inventario firmado y justificantes con fecha para el juzgado. Trabajaron con esa lógica desde el primer día.»
«Me la devolvieron en condiciones de enseñarla a la semana siguiente. Eso, para quien tiene la nave parada, es dinero.»
Enséñanos el contrato y la nave, por ese orden
Si cierras, trasladas o vence el arrendamiento de una nave, un taller o un local en Rubí, llámanos y organizamos la visita. Te pedimos dos cosas y ninguna es un compromiso: la cláusula de devolución de tu contrato y media hora para recorrer el inmueble contigo o con quien lleve mantenimiento.
Con el contrato delante sabemos si el propietario puede exigirte retirar las mejoras que hiciste, si la solera tiene que quedar reparada donde estuvieron las bancadas, si el aire comprimido, la extracción o los cuadros secundarios se desmontan o se quedan y si hay inventario firmado al inicio del arrendamiento con el que te van a comparar.
Con la nave delante medimos volúmenes de verdad, contamos módulos de racking, anotamos alturas, anclajes, accesos, altura libre de muelle y por dónde entra una plataforma.
De ahí sale una cifra en firme referida a un alcance escrito, con el valor de lo recuperable ya restado y con la lista de lo que queda fuera, que normalmente son los residuos peligrosos que hay que derivar a empresa acreditada. No damos precios por teléfono ni por metro cuadrado, porque en una nave el precio no lo marca la superficie sino lo que hay anclado al suelo y lo que exige el contrato.
Y si el valor de la maquinaria y del metal recuperable llega a cubrir el trabajo, te lo decimos en la oferta y lo verás restado ahí, antes de firmar nada.
¿Cierras una nave en Rubí? Empecemos por la cláusula de devolución
936 940 451